Anemia Infecciosa Equina – 01


Anemia infecciosa equina

La anemia infecciosa equina es una enfermedad vírica crónica, exclusiva de los équidos y transmitida habitualmente por artrópodos, clínica caracterizada por crisis hemolíticas febriles intermitentes.

Su importancia clínica es elevada, por ser infección vitalicia y recidivante, letal en las formas agudas e incapacitante en las crónicas. Asimismo, su relevancia económica, por las bajas y sacrificios, el coste de medidas diagnósticas y profilácticas y por las limitaciones y prohibiciones de tráfico de seropositivos. Su impacto sanitario también es importante, debido a que afecta al hombre, causando una enteropatía febril aguda recidivante, con viremia persistente.

Etiología

El virus causal pertenece al Género Lentivirus, Familia Retroviridae. Es un ribovirus monocatenario con envoltura; el virión, aproximadamente esférico, de 80-130 nm. de diámetro, cuya envoltura lipoproteica doble, con peplómeros glicoproteicos, envuelve una nucleocápsida icosaédrica. Muy resistente a desecación y temperaturas inferiores a 50ºC, sensible a desinfectantes y cambios de pH.

Cultivable en histocultivo de leucocitos y de fibroblastos dérmicos equinos, así como en líneas celulares equinas, caninas y felinas, en los que no causa ECP, sino infección persistente como provirus integrado en el genoma de la célula hospedadora. Existen cepas diferenciables por seroneutralización con una hemaglutinina común, pero sin protección cruzada…

Epidemiología

Reservorios: Los équidos infectados, tanto clínicos como inaparentes, son portadores virémicos en sus linfocitos, manteniendo la infección a lo largo de toda la vida. Es frecuentísimo el estado de portador asintomático.

El más frecuente es el contagio mecánico indirecto vehiculado por picaduras de moscas del género Stomoxys, tábanos del géneroTabanus y Chrysops, y mosquitos Anopheles, cuya presencia se ve favorecida por la existencia de una adecuada temperatura, humedad y vegetación. La transmisión también se puede verificar indirectamente a partir del utillaje, fómites e instrumentos quirúrgicos.

Es factible asimismo un contagio directo horizontal por vía venérea o vertical por vía transplacentaria. La infección intrauterina puede no ser letal, dando lugar a un portador congénito.
Las especies sensibles son los équidos, especialmente el caballo. Estos animales son especialmente susceptibles cuando son sometidos a circunstancias estresantes tales como trabajo intenso, altas temperaturas, gestación o tratamientos con fármacos esteroideos. La contagiosidad es elevada.

La enfermedad suele adoptar una presentación moderadamente estacional, con máximos durante los meses estivales. Es habitualmente enzoótica aunque puede presentar brotes epizoóticos. La morbilidad suele llegar al 75-100% en los colectivos expuestos; la mortalidad es muy variable, pero siempre elevada a largo plazo.