Asturcón


Historia

El asturcón, después de siglos de un extraordinario rendimiento, estuvo a punto de perecer por el avance del industrialismo.

El asturcón en sus orígenes era salvaje y no tenía utilidad ninguna para el ser humano. Más tarde fue domesticado y era utilizado para las tareas agrícolas y transporte.

Los astures los emplearon como animales de monta y tiro, en algunos casos pudieron ser usados con fines alimenticios o de sacrificio, como así se ha constatado en los restos encontrados en las excavaciones arqueológicas del castro de Noega en Gijón (Asturias).

Los romanos apreciaron sus características y los utilizaron en las minas. Por ello llegó a haber ejemplares en las zonas mineras de Valencia.

Hoy en día los últimos asturcones se reducen a la sierra del Sueve, en el oriente asturiano, entre los concejos de Parres, Piloña, Caravia y Colunga, y son unos pocos ejemplares protegidos por ACAS. La festividad de “La doma del asturcón” se realiza a mediados de agosto en Espineres (Piloña), donde se produce un control de los asturcones “salvajes” mediante su marcaje.

Apadrinar un Asturcón

Es fundamental educar a nuestros hijos sobre la tenencia responsable de animales y hacerles entender que son seres vivos con capacidad de sentir y padecer.

Si tienes hijos y su ilusión es tener poni, antes de comprarlo considera en primer lugar la opción de APADRINARLO. Adquirir un animal significa una gran responsabilidad. Además de dedicarle tiempo cada día, requiere un importante gasto económico en estabulación, alimentación, veterinario y accesorios.

Apadrinar un asturcón significa ayudarle mientras viva en nuestro Centro de Cría y Conservación Ca l’Asturcón para que no le falte la alimentación, atención veterinaria y cuidados necesarios.
Apadrinar es contribuir a la protección de los animales y apadrinar un asturcón en particular es conservar de una raza en peligro de extinción.

Nuestra vivencia da fe de la realidad de este proyecto “Apadrinamiento de Asturcones”. Nosotros, somos una familia que jamás habia tenido contacto con los caballos y la equitación. Nos planteamos tener unos ponis las pasadas Navidades con el doble fin, de satisfacer la ilusión de nuestros sobrinos que comenzaban a tener contacto con la hípica por un lado (queriamos que fuera su regalo de Reyes), y la intención de aglutinar en la casa del pueblo de los abuelos a hijos de primos y propios, con el aliciente de cuidar, jugar y aprender de los ponis.