Caballería Edad Media


La caballería pesada volvería a la Europa Occidental por otro camino: en el siglo VII aparece el estribo en China y se extiende rápidamente por Asia hasta Turquía y los Balcanes. Ya en el siglo VIII se conoce en Europa, al tiempo que la silla evoluciona para dar estabilidad al jinete. Bien sea por influencia árabe o más probablemente de los ávaros, la caballería acorazada se convierte en la punta de lanza de los ejércitos carolingios, que forjarán el imperio más vasto de la Edad Media occidental.

De esta forma en los siglos IX y X, impulsada ahora por las necesidades de la lucha contra los invasores sarracenos,magiares y vikingos, se configura la caballería pesada típica del caballero medieval.

Inicialmente protegidos con un traje completo de cota de malla y un yelmo, que va aumentando de tamaño hasta convertirse en el siglo XII en un gran y pesado cubo metálico apoyado sobre pecho y espalda. Se añaden progresivamente protecciones extras al conjunto, y el caballero y caballo terminarán por estar totalmente revestidos de placas metálicas a partir del siglo XIV, lo que da origen también a la selección de razas para obtener caballos grandes y pesados capaces de sostener el conjunto.

La estrategia de la batalla en esta época es muy simple.

La caballería, protegida de pies a cabeza, se lanza en masa contra sus rivales en la batalla. Si la infantería osa aventurarse en campo abierto, el peso y empuje de los caballos hunde sus filas y la ventajosa posición del caballero le permite descabezar y masacrar infantes a placer.

Nada parece alterar el orden hasta que en 1346 y 1415 los arqueros ingleses, protegidos por la infantería, derrotan totalmente a la caballería feudal francesa en Crecy y Azincourt. Finalmente, el declive de la caballería pesada feudal se acelera con el desarrollo en Suiza de una nueva táctica de combate en el siglo XV: la infantería suiza avanza en cuadros apretados erizados de picas de más de 6 metros, de las cuales salen filas de ballesteros y arqueros que diezman las líneas enemigas, para resguardarse nuevamente en el cuadro.

Rápidamente los mercenarios suizos son contratados por los reyes europeos, y su idea imitada y mejorada da lugar al tercio español, que durante dos siglos sería el amo del campo de batalla en Europa.