Caballos en la Primera Guerra Mundial


El empleo de caballos en la primera guerra mundial marcó un período de transición en la evolución de los conflictos armados. Las unidades de caballería fueron inicialmente consideradas elementos ofensivos esenciales de una fuerza militar; sin embargo, durante el curso de la guerra, la vulnerabilidad de los caballos a las ametralladoras modernas y al fuego de artillería redujeron su utilidad en el campo de batalla.

El desarrollo paralelo de tanques, en última instancia, reemplazó a la caballería en las tácticas de choque. Mientras que el valor percibido de los caballos en la guerra cambió radicalmente, los caballos todavía desempeñaron un rol importante durante toda la guerra.

Todos los combatientes principales en la primera guerra mundial (1914-1918) iniciaron el conflicto con fuerzas de caballería. Las potencias centrales, el imperio alemán y el imperio austro-húngaro dejaron de usarlos en el frente occidental poco después de que comenzara la guerra; no obstante, siguieron desplegándolas en forma limitada en el frente oriental hasta bien entrada la guerra.

El imperio otomano utilizó ampliamente la caballería durante la guerra. Por el lado de los aliados, el Reino Unido empleó infantería montada y cargas de la caballería durante toda la guerra, pero los Estados Unidos utilizaron la caballería solo por un corto período de tiempo. Aunque no fue muy exitosa en el Frente Occidental, la caballería aliada sí tuvo algún logro en el frente del medio oriente, posiblemente, debido a que enfrentó un enemigo más débil y menos avanzado tecnológicamente.

El imperio ruso usó fuerzas de caballería en el frente oriental, pero con éxito limitado. Los militares utilizaron caballos principalmente para apoyo logístico durante la guerra; eran mejores que los vehículos mecanizados en el viaje a través del barro profundo y en terrenos irregulares. Los caballos fueron empleados para el reconocimiento y para transportar mensajeros, así como para arrastrar piezas de artillería, ambulancias y carros de suministro.

La presencia de caballos, a menudo, aumentaba la moral entre los soldados en el frente, pero los animales contribuían a diseminar enfermedades y al mal estado sanitario en los campos por causa del estiércol y los caballos muertos.