Entrenamiento Caballo de Guerra – Caballo de Batalla


Entrenamiento Caballo de Guerra

Si un caballo es entrenado para arrastrar carros o para entrar en batalla en forma de caballería ligera, caballería pesada o como un destrier, usado tradicionalmente para transportar a los caballeros fuertemente armados, se requiere mucha capacitación para superar el instinto natural del caballo de huir del ruido, del olor de la sangre y de la confusión del combate.

El caballo tiene que aprender a hacer frente a las armas del enemigo, a no retroceder por el pánico aunque sea golpeado o herido, a no encabritarse a causa de los movimientos repentinos del enemigo y a mantenerse equilibrado cuando su jinete realice algún movimiento de agresión. Desarrollar el equilibrio y la agilidad es fundamental. Los orígenes de la doma clásica proceden de la necesidad de entrenar al caballo para que adquiera velocidad, agilidad y resistencia.

En muchas culturas, un caballo de batalla se emplea como un animal veloz que es entrenado para responder a las distintas órdenes que les dan los jinetes a través de las riendas, para desarrollar una tolerancia hacia los ruidos derivados del clamor de la batalla, para acostumbrarse a virar rápidamente en situaciones de riesgo y para mantener el equilibrio a pesar del peso del jinete y su armadura.

Los caballos empleados para tirar de los carros de guerra no sólo fueron entrenados para enfrentarse a las condiciones del combate, pues debido a que muchos carros eran tirados por un equipo compuesto por dos a cuatro caballos, también tuvo que aprender a trabajar junto con otros animales en un espacio reducido y bajo unas condiciones caóticas.

Además, algunos caballos de batalla fueron entrenados para usos especiales. Un caballo utilizado en el combate pudo haber sido enseñado, o al menos autorizado, a patear e incluso morder, pasando así a formar parte del amplio arsenal que los guerreros llevaban consigo. A otros caballos, empleados para atacar o para misiones de reconocimiento, se les enseñó a permanecer tranquilos en todo momento para evitar que huyeran del campo de batalla.

Los movimientos de la doma clásica que la Haute école o “Alta escuela” enseña a los famosos caballos lipizzanos de la Escuela Española de Equitación de Viena, tienen sus orígenes en las maniobras realizadas por estos en el campo de batalla. Sin embargo, hay que señalar que es poco probable que se hayan utilizado movimientos por encima del suelo en combates reales, ya que la mayoría de estos habrían expuesto el bajo vientre de las monturas a las armas de los soldados rasos.