Guerra entre los Comanches y México en los años 1820 y 1830


Los Comanches, por su parte, entre los años 1820 y 1830 estuvieron bajo intensa presión de sus competidores. Los Osage fueron enemigos formidables.

La expulsión por los EE.UU. y la migración al oeste de Oklahoma de las Cinco Tribus Civilizadas, los Shawnee, y los Delaware, los llevó a competir con los Comanches en las Grandes Llanuras.

Los Comanches perdieron varias batallas contra los Osage y las tribus del este, quienes generalmente estaban mejor armadas. Por otra parte, el número de Comanches fue disminuyendo debido a las epidemias de enfermedades europeas.

Los Comanches accedieron a la paz con los mexicanos para poder dedicarse a luchar contra las otras tribus indígenas y los estadounidenses que a través del Camino de Santa Fe, depredaban los búfalos de la Comanchería.

En varias ocasiones durante la década de 1820, los Comanches trataron de obtener asistencia militar mexicana para repeler a los invasores indígenas de sus tierras, pero sus solicitudes fueron negadas.

La negativa mexicana debilito el compromiso de paz con los comanches, que la vieron como una traición, ya que estos en el pasado, habían ayudado con frecuencia a los mexicanos a luchar contra sus enemigos mutuos, los Apaches. Sin embargo, como incentivo a las relaciones pacíficas, los gobiernos estatales y territoriales mexicanos se apresuraron a reforzar los lazos comerciales con los Comanches a principios de los años 1830.

Un factor importante que alentó las incursiones Comanches en los ranchos mexicanos fue la insaciable demanda de caballos y mulas por parte de los estadounidenses que comenzaron a asentarse en las tierras al oeste del río Misisipí. Otro factor era que con el dinero fácil obtenido de los resultados de estas incursiones los jóvenes ambiciosos podrían mejorar su situación económica y se permitirían comprar una esposa Comanche u obtener una de entre los cautivos. Las incursiones comanches a lo largo del río Bravo aumentaron en 1831 y aún más después.

El gobierno mexicano acusó a los EE.UU. de alentar las incursiones Comanches ya que los ciudadanos estadounidenses intercambiaban muy a menudo con los Comanches armas por caballos. En 1826, un funcionario mexicano hizo un llamamiento a los EE.UU. para que detuviera a sus «comerciantes de sangre que ponen instrumentos de muerte en manos de los bárbaros».