Hipódromo de Palermo


Hipódromo de Palermo

En 1953, el Hipódromo de Palermo, pasó a denominarse Hipódromo Argentino de Palermo. Posteriormente, en 1971, se inauguró la iluminación de la pista, lo cual permitió extender el horario de carreras hasta la noche. En esa misma década, se introducen por primeras vez las jocketas, es decir jinetes femeninos. En 1978 la jocketa Marina Lezcano, fue la primera mujer en ganar la cuádruple corona, con el caballo Telescópico.

A comienzos de la década de 1990, la crisis económica del país se hizo sentir en el Hipódromo Argentino de Palermo. Durante el gobierno de Carlos Saúl Menem, se ordenó al Ministerio de Salud y Acción Social llamar a licitación para la privatización del Hipódromo Argentino de Palermo. El día 5 de agosto de 1992 fue adjudicado, por un período de 25 años, a una entidad privada, pasando a llamarse H.A.P.S.A. (Hipódromo Argentino de Palermo Sociedad Anónima). Dicho periodo expira el año 2017.

A lo largo de su historia, han pasado por la pista del Hipódromo Argentino de Palermo, jinetes como Irineo Leguisamo, Domingo Torterolo, Máximo Acosta y Marina Lezcano, además de caballos como Old Man, Botafogo (fue ahí el encuentro entre Botafogo y Grey Fox), La Misión,Yatasto o Lunático, un purasangre propiedad de Carlos Gardel.

Publicaciones del hipódromo

Cabe hacer mención especial de la revista del hipódromo, “La Fija”, que con sus suplementos, como “La Verde” o “La Rosa” (entre otros), supo ser una de las revistas de mayor tirada y más relevancia de su época (en momentos en que el hipódromo era considerado uno de los “berretines” porteños, a la par que el fútbol).

Carreras del hipódromo

La carrera más importante del calendario de Palermo es la disputa del Gran Premio Nacional (derby argentino), para potrancas y potrillos de 3 años. Se corre sobre una distancia de 2.500 metros. Fue declarado de interés turistico Nacional por la Secretaría de Turismo de la Nación.

Publicaciones del hipódromo

Cabe hacer mención especial de la revista del hipódromo, “La Fija”, que con sus suplementos, como “La Verde” o “La Rosa” (entre otros), supo ser una de las revistas de mayor tirada y más relevancia de su época (en momentos en que el hipódromo era considerado uno de los “berretines” porteños, a la par que el fútbol).