Pato (Deporte): Historia


Pato (Deporte): Historia

El juego así definido experimentó un cierto auge, al punto que el 3 de abril de 1941 fue creada la Federación Argentina de Pato. El presidente Juan Domingo Perón decretó en 1953 que el pato es el juego nacional de la Argentina. Esto no bastó para que el pato gane adeptos en las grandes ciudades. Los medios masivos no se ocupan del pato (como sí lo hacen con el polo). Las competencias de pato se hallan más bien acotadas al ámbito rural, muchas veces en conjunción con eventos de doma o música y baile. En Tafí del Valle, por ejemplo, cada verano se celebra un torneo de pato con la concurrencia de deportistas de toda la Argentina.

Muchos observadores han aseverado que la competitividad de los polistas argentinos y de sus caballos tiene su origen en la tradición del pato en la provincia de Buenos Aires.

El pato moderno tiene parecidos con el polo: las dimensiones de la cancha son relativamente similares, los equipos constan de cuatro jinetes, y el juego se divide en períodos cortos de gran intensidad (si bien en pato no se usa el vocablo chukker para designar cada tiempo). En pato, cada partido consta de hasta seis “tiempos” de 8 minutos cada uno, separados por entretiempos de 5 minutos.

Reglamento del juego

La cancha (o “potrero”) debe ser perfectamente llana y estar cubierta de grama o césped. Sus dimensiones son: largo entre 180 y 220 metros, ancho entre 80 y 90. Los aros, de un diámetro de un metro, están ubicados en la línea de fondo, montados verticalmente sobre postes de 2,40 m. El reglamento indica que cada aro (o “arco”) debe poseer una red de 1,40 m de profundidad. El “pato” en sí es de cuero, con cámara neumática, y posee seis asas; suele ser de color blanco. Su diámetro, de extremo a extremo, es de 40 cm. Su peso máximo es de 1.250 g.

Los caballos usados en el pato de competencia son ejemplares del llamado caballo criollo, de hasta 1,45 m de alzada.

Los ocho jinetes comienzan el juego en posiciones prefijadas. El equipo que posee el pato avanza hacia la línea final para arrojar al aro y así concretar un tanto.