Rodilla en equinos


Rodilla en equinos

La rodilla de los equinos guarda muchas similitudes con la humana y corresponde a la articulación de las patas posteriores formada entre el fémur, la tibia y la rótula. Tambien se la suele denominar babilla. Sin embargo de forma coloquial el término rodilla se utiliza en los caballos y otros ungulados para referirse al carpo que es el equivalente a la muñeca humana, probablemente por su eje similar o acción tipo bisagra.

La babilla tiene una estructura básica muy uniforme en todos los mamíferos, tanto en los referente a las porciones óseas como a los ligamentos y meniscos, si bien cada especie tiene algunas características anatómicas específicas. El caballo por ejemplo dispone de 3 ligamentos rotulianos, intermedio, lateral y medial, además de un mecanismo de bloqueo rotuliano que le permite dormir de pie y el descanso alternativo de los miembros posteriores. Una de las características de la rodilla humana que la diferencia de la del resto de los mamíferos es la alineación entre el fémur y la tibia como adaptación a la posición bípeda, mientras que en los cuadrúpedos o bípedos ocasionales, no existe alineación, sino una angulación entre los extremos de ambos huesos que favorece la capacidad funcional y la frenada al caminar o correr sobre 4 patas.

Lesiones en el caballo

En los caballos también se producen lesiones muy similares a las humanas, incluyendo fracturas de rótula, lesiones de menisco y osteocondritis. En el diagnóstico y tratamiento se emplean las mismas técnicas que en medicina humana, incluyendo radiografías, artroscopias y tratamiento quirúrgico. En general las lesiones de la babilla de los equinos pueden dividirse en 3 grupos según la gravedad y el grado de claudicación del miembro:

Leve:

Puede estar producido por condromalacia de patela, artrosinovitis u osteocrondritis.

Moderada:

Por enganche rotuliano. Este cuadro también llamado fijación superior de la patela se produce porque la rótula no se puede desenganchar del labio medial de la tróclea femoral, lo que hace imposible la flexión de la articulación. Se trata mediante manipulación para liberarla o en casos irreductibles mediante cirugía.

Grave:

Por afectación del menisco, ligamentos cruzados anteriores o ligamentos colaterales.

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