Viejo Oeste – Uso de las Armas


Por su parte, el modelo de 1894 era un rifle de cacería muy popular producido por 110 años consecutivos con un gran número de versiones, y primero de su clase en vender por encima del millón de copias. La variante más emblemática de esta arma es el calibre .30.-30, al que también se le adjudica ser el rifle que más simbolizó el romanticismo del viejo oeste.

A pesar de la popularidad del armamento, las poblaciones y sus líderes reclamaron un mayor control, pues su fácil compra no hizo más que invitar al peligro y la violencia. Hacia la década de los años 1880 hubo una mayor protesta, hasta el punto de pedir la total prohibición de portación de armas. Un periódico de Montana en 1884 opinó así:

Vemos muchos vaqueros prepararse para el trabajo del invierno y la primavera. Todos piensan que es absolutamente necesario tener un revólver. De las más tontas opiniones, esta es la peor.

Incluso, una asociación de rancheros de Texas de la época impidió a sus vaqueros portar armas de seis tiros. El periódico Texas Live Stock Journal de 1884 mostró estas palabras:

El arma de seis tiros con sus letales cargas es una peligrosa compañía para cualquier hombre, especialmente si desafortunadamente alguien está borracho de whisky. Los ganaderos se deben unir en hacer cumplir la ley en contra de portar armas letales.

Otras armas fueron usadas en el oeste por el ejército en los conflictos contra los amerindios, entre ellas el Howitzer, y el rifle Springfield; también la compañía Smith & Wesson ha sido un importante fabricante de armas personales, etc.

Caballos

Antes de la expansión de la frontera, el uso del caballo estaba muy extendido entre las naciones amerindias de las grandes llanuras y a su alrededor existía toda una cultura. El caballo fue introducido por los europeos en el siglo XVI y las tribus amerindias capturaron ejemplares durante los enfrentamientos que sostuvieron con ellos. La más significativa fue la rebelión Pueblo de 1680 en Nuevo México por la que las etnias Ute, Navajos, Apache y Comanches se hicieron con este animal.

A finales del siglo XVIII, todas las tribus de las praderas tenían caballos, que llamaban ponies. Su uso favoreció la caza del búfalo, esencial en la vida de las tribus.