Viejo Oeste – Caballos


El caballo fue símbolo de prestigio y riqueza, y la destreza en su manejo todo un distintivo personal. Las técnicas de guerra se desarrollaron de forma sustancial. La relación de estas naciones con el caballo fue objeto de diversas manifestaciones artísticas, incorporándose de esta forma al romanticismo existente alrededor del oeste estadounidense.

En el siglo XIX, los caballos fueron muy importantes para los pioneros, que los usaron en sus desplazamientos hacia el oeste. Los caballos tiraban de las carretas, pero también de los vagones y los arreos de labranza.

Para el vaquero, el caballo —que era llamado Bronco— era su posesión más preciada. Primero lo dejaba vagar libremente de dos a tres años. Después lo capturaba y comenzaba a entrenarlo para hacer de él un cow horse, apto para el arreo de ganado. Las llanuras estaban pobladas de caballos salvajes que eran conocidos como mustangs. Algunos se habían escapado, otros fueron abandonados o nacieron en libertad. Algunos rancheros soltaban ejemplares de ciertas razas de caballo para favorecer el cruce y la reproducción en libertad. Cualquiera que los capturase podía quedarse con ellos. Llegado el momento, los animales eran utilizados en las labores de arreo de ganado, u otra requerida.

Con la llegada de los vehículos motorizados, muchos caballos fueron abandonados. Al final del siglo XIX, muchos caballos salvajes fueron exportados a las guerras de Europa y África para su uso en el campo de batalla. Este fue el caso de las guerras de los Bóers y el conflicto hispano-estadounidense. A comienzos del siglo XX, el mustang, estuvo cerca de la extinción. Esto provocó que en1971 se promulgara una ley para su protección y la del burro (Wild Free-Roaming Horse and Burro Act).

Carretas y diligencias

Las carretas (covered wagons), conocidas como schooners, eran los vehículos que se utilizaban habitualmente en las migraciones hacia el oeste. El vehículo era de consistencia ligera para no agotar a las bestias que tiraban de él. En su interior se llevaba lo esencial para el viaje. El equipaje típico de un pionero incluía harina, frijoles, tocino, café, fruta seca, azúcar y vinagre; además del vestuario, utensilios de cocina, herramientas de labranza, libros escolares, la Biblia, instrumentos musicales, medicinas y repuestos para el vehículo. En su interior viajaban únicamente los enfermos y los niños. Una caravana de carretas recorría unos 24 kilómetros diarios, por diversos terrenos y parajes.