Viejo Oeste – El rancho, los ganaderos y el cowboy


Renombrados ganaderos y comerciantes dejaron su huella en la industria, tales como John Chisum que llegó a reunir unas 80.000 cabezas de ganado, todo por medio de caballos. Jesse Chisholm, conocido hombre de negocios; Joseph McCoy, impulsor de la ciudad de Abilene; Charles Goodnight, inventor del chuckwagon, etc. Algunas mujeres participaron también en esta actividad. Es el caso de Elizabeth E. Johnson, cuya cabaña ganadera llegó a valorarse en unos 2 millones de dólares.

Cowboy

Los cowboys estadounidenses heredaron su oficio de los vaqueros mexicanos que habitaban el suroeste y oeste del país, desde Texas a California. Después de la guerra civil, su labor cobró auge con el inicio del transporte del ganado desde Texas hacia el norte del territorio, desde donde era luego distribuido. Esta labor necesitaba jinetes diestros y resistentes y benos caballos, que garantizasen el traslado del rebaño. Los cowboys formaban un verdadero brazo armado al servicio de los grandes ganaderos o cattle barons, los cuales se quedaban con la mayor parte de las ganancias. Era gente heterogénea, pues había antiguos soldados, afroamericanos, mexicanos, etc.; en su mayor parte, jóvenes e iletrados.

Las rutas surgidas del transporte a campo traviesa se hicieron legendarias (en promedio un viaje cubría alrededor de 16 a 24 km diarios), tales travesías estuvieron plenas de durezas y peligros. Por sus servicios los vaqueros ganaban alrededor de un dólar al día. Una vez pagados, la mayoría de ellos se dirigían a los burdeles, saloons y casas de apuesta de las ciudades ganaderas. Desde esa época el cowboy se transformó en el más prominente encarnamiento del mito de la frontera.

Uno de los vaqueros más renombrados de la época fue Nat Love, mejor conocido como Deadwood Dick. De raza negra, dejó sus memorias en un libro llamado Vida y aventuras de Nat Love, más conocido entre los ganaderos como Deadwood Dick” en 1907, hecho a la medida de las Dime Novels. La relación de hechos y personajes de esta pequeña obra, además, hace dudar de su contenido. Aunque, en palabras del mismo autor, los hechos son ciertos.

A pesar de esto, los relatos son reflejo de la vida de los vaqueros en el Lejano Oeste, de sus tareas diarias, las largas travesías, las escaramuzas con mexicanos, bandidos, amerindios, etc.