Viejo Oeste – Fuertes


En Dakota del Norte: el fuerte Abraham Lincoln, considerado en su tiempo como el más grande e importante al norte de las Grandes Llanuras, el fuerte Mandan, erigido durante la expedición de Lewis y Clark. En Arizona: el fuerte Apache, que estuvo en servicio hasta principios del siglo XX; el fuerte Defiance, primer emplazamiento construido en territorio de los Navajos. En Kansas: el fuerte Dodge, ubicado en las cercanías de la ciudad del mismo nombre; el fuerte Hays, construido para la protección de los trabajadores del ferrocarril, etc.

Prostitución

En muchas ocasiones, las mujeres que se dirigieron al territorio oeste de los Estados Unidos no encontraron un futuro prometedor, pues en general las únicas opciones para vivir decentemente eran conseguir —con fortuna— un buen esposo o trabajar como empleada doméstica a cambio de un salario deficiente. La situación se agravaba con la escasa educación que muchas de ellas poseían, e incluso con el poco o nulo dominio del idioma inglés, pues no pocas eran extranjeras. En estas circunstancias, la prostitución era la alternativa más provechosa para tener unos ingresos económicos altos. Los términos para referirse a una prostituta eran variados, tales como «dama de la noche» (lady of the night), «palomas sucias» (soiled doves), «dama pintada»(painted lady), etc.

A medida que una mujer iba progresando en esta forma de vida, su estatus en una localidad se acrecentaba. Las que podían se asociaban con algún ricachón u hombre de negocios y esta relación mejoraba mucho su aceptación en un pueblo. El siguiente escalón lo formaban aquellas que trabajaban en elegantes casas de citas (parlor houses). Se trataba generalmente de chicas de 18 a 30 años que estaban bajo la supervisión de una madam. En este lugar podían pasar el día tranquilamente, pero durante la noche se les exigía trabajar duro. Muchos de los clientes eran reconocidas figuras del poblado. Después estaban los burdeles que variaban entre los más elegantes y los más corrientes.

En las ciudades que se fundaban en la frontera, la llegada de prostitutas eran bien recibida por los hombres. A medida que el asentamiento crecía, las casas se ubicaban en el red light district. La edad de las chicas variaba de 16 a 35 años. Después de retirarse, el destino de estas mujeres era dispar. Unas pocas llegaban a casarse, a formar algún negocio o a convertirse en madams. La mayoría, sin embargo, terminaban sus días sumidas en el olvido y la pobreza.