Viejo Oeste – La Frontera


La «frontera» es un concepto que, en la historia de los Estados Unidos, hace alusión al avance y la búsqueda de oportunidades dentro de un territorio desconocido. En palabras de un autor moderno:

La frontera es aquel lugar donde la civilización puede avanzar a costa de lo salvaje. Es una delgada línea geográfica donde lo viejo y lo nuevo, lo conocido y lo desconocido se encuentran y se ponen límites.

A principios del siglo XIX, el Oeste era considerado un territorio salvaje e inhóspito, con escasas posibilidades de ser habitado.

En esta opinión no influía el hecho de que los pueblos amerindios llevaban varios milenios viviendo en él.

El avance del «Este civilizado» sobre el «Oeste salvaje» fue el encuentro y el choque entre dos mundos excluyentes.

La apropiación de territorios y el desplazamiento de los nativos se justificó con la doctrina del «destino manifiesto», una ideología que afirmaba que todos estos sucesos eran parte de un plan divino previsto para Norteamérica y el mundo.

En 1825, un político de Misuri llamado Thomas Hart Benton defendió la colonización alegando que su propósito era llevar a todos los pueblos «grandes y maravillosos beneficios a través de la ciencia, los principios liberales de gobierno y la verdadera religión».

En1893, una vez pasado el período de expansión, Frederick Jackson Turner presentó su tesis «Significado de la frontera en la historia de los Estados Unidos», más conocida como Tesis de la Frontera (Frontier Thesis) o Tesis de Turner (Turner Thesis).

En ella destacó la mezcla y fusión de razas, el logro de la solidaridad entre las distintas regiones, la acción del gobierno al impulsar las comunicaciones y la creación de una personalidad nacional.
Lo más importante, sin embargo, fue:

…la promoción de la democracia aquí y en Europa (…) el individualismo desde el comienzo ha promovido la democracia (…) significa el triunfo de la frontera con todos sus buenos y malos derroteros.

Con el tiempo, la frontera se convirtió en un mito en los Estados Unidos. Todo lo acontecido en el oeste —bueno o malo— sirvió para forjar la personalidad del país a través de valores como la búsqueda de oportunidades, la aplicación de soluciones prácticas, la actitud enérgica ante las dificultades, la capacidad de innovación y el esfuerzo orientado al progreso.