Viejo Oeste – Militares


Es de destacar la importancia de los caballos en el movimiento de la gente.

Antes de la guerra civil estadounidense, los militares de la frontera tenían la misión de proteger a los pioneros del peligro que suponía atravesar o asentarse en las tierras de los nativos. La llegada de los pioneros a las tierras ancestrales de los amerindios fue motivo de continuos conflictos. La intromisión periódica de nuevos colonos y prospectors en tierras otorgadas por el Gobierno, hizo surgir numerosas reyertas en las cuales los militares eran apoyados por los colonos. Entre sus funciones estuvo el vigilar los caminos establecidos para el paso de pioneros.

La Guerra civil estadounidense no tuvo un impacto directo en los amerindios del oeste, pero el Gobierno aceleró la ocupación de estos territorios, para asegurarse que estuvieran dentro del sistema político de la Unión. En Arizona, Utah y California, para el caso, había un sentimiento a favor de la causa sureña; por lo cual fueron enviados militares a caballo, para asegurar el control de la zona.

Después de la guerra civil estadounidense, muchos militares pidieron ser transferidos a la frontera para poder seguir en el ejército. Allí terminaron de formarse en los innumerables conflictos contra los nativos. Los pueblos amerindios, por su parte (principalmente los de las grandes llanuras), a través de los años fueron adquiriendo caballos y armas, lo que los dotó de una respetable fuerza militar, aunque en muchos casos el armamento consistía en su mayor parte de arcos y flechas.

Las campañas emprendidas se iniciaron una vez que el Congreso del país permitió el uso de las tierras de dominio público (en el oeste) para el desarrollo económico. Algunos de los peores excesos cometidos contra los amerindios ocurrieron en este período. Por ejemplo, en un levantamiento siux en Minnesota fueron ahorcados treinta y ocho individuos (1862), la mayor ejecución pública en la historia de los Estados Unidos.

Entre los militares que protagonizaron diversas acciones bélicas o de negociación, están: el general George Armstrong Custer, derrotado con su regimiento en la batalla de Little Big Horn; el general George Crook, hábil militar y parte de comisiones gubernamentales; el general Philip Henry Sheridan, al que se le atribuyen las palabras «un buen indio es un indio muerto».