Viejo Oeste – Pioneros


El medio más habitual de transporte eran las conocidas carretas o covered wagons, que eran tiradas por bueyes o mulas. Los trayectos se realizaban en caravanas (wagon trains), formadas en ocasiones por más de 1.000 personas.

En 1845, alrededor de 3.000 personas atravesaron las rutas de Oregón y California. En los siguientes dos años, más de 5000 pioneros mormones se dirigieron al territorio del Gran Lago Salado. Esta comunidad, logró fortalecerse económicamente por medio de una autoridad centralizada y un fuerte sentido grupal. Hacia 1862, el congreso aprobó una ley por la cual cualquier ciudadano podía adquirir 160 acres de tierra pública por 10 dólares (Homestead Act).

Después de la guerra civil, mucha gente se desplazó a las praderas (conocidas entonces como «el gran desierto estadounidense») para convertirse en granjeros. Estos pobladores fueron conocidos como homesteaders. Se estima que había entre ellos un cuarto de millón de viudas, solteras y gentes de otras culturas. Con esta colonización masiva, la región de las praderas cambió las altas hierbas por cultivos y granjas con animales. Con el tiempo se convirtió en uno de las zonas agrícolas más importantes del mundo. En California y otras partes del Oeste se desarrolló la agricultura a gran escala, conocida como agribusiness.

En los años 1880, el trigo era el cultivo más desarrollado. Al final de la década se dejaron de usar los caballos y comenzaron a utilizar tractores a vapor y máquinas segadoras. Finalizando el siglo, este cultivo decayó, dando paso a las frutas de temporada donde trabajaban gente de origen chino y luego de otras nacionalidades como japoneses, hindúes y/o mexicanos. Entre los años 1889 y 1890, hubo una importante colonización en Oklahoma, con el llamado Oklahoma land rush.

Representantes de la autoridad y vigilantes

La aparición de poblados, negocios, y demás infraestructuras en los territorios del Oeste motivó la necesidad de hacer respetar la ley y perseguir a los delincuentes.

Las armas proliferaban, pues todo aquel que emigraba al Oeste iba armado para repeler posibles agresiones. Se estima que durante la «fiebre del oro», cada prospector llevaba un arma.

Al Oeste llegaban también toda clase de gentes, entre ellos delincuentes y marginados potencialmente violentos y muy dispuestos a infringir la ley. A pesar de que la mayor parte de la gente eran sencillos trabajadores, el crimen tuvo también su protagonismo en la expansión de la nueva frontera.